31 de agosto de 2010

Reflexiones al borde del suicidio

Impulsado por un vago sentimiento de ansiedad y aunque como Régnier muestra en uno de sus cuentos, quien se suicida no tiene plena conciencia de todos sus motivos [me mato] al sentir que he perdido la fuerza animal y que gradualmente esa fuerza me ha abandonado, cosa que sé por el hecho de que tengo poco apetito de comida y sexual. El mundo en que vivo tiene como base un sistema nervioso enfermo, lúcido como el hielo.

1927, fragmento de Memorando enviado a un viejo amigo, por Ryūnosuke Akutagawa.

2 comentarios:

sir Drulo dijo...

Lo mejor de la carta, que por cierto se titula "Apunte para un viejo amigo", la post-data....



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P.S: Leyendo la vida de Empédocles, me dí cuenta de cuán antiguo es el deseo de uno de convertirse en Dios. Esta carta, en cuanto a mi concierne, no intenta esto. Por el contrario, yo me considero uno de los hombres mas comunes. Vos debés recordar esos días, veinte años atrás, cuando discutimos "Empédocles sobre el Etna" bajo los árboles de tilo. En esos tiempos yo era uno de los que deseaba convertirse en Dios.
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Waipy dijo...

En sitios de internet la llaman así, yo este fragmento lo he sacado de un prólogo del libro "Rashomon y otros cuentos", con la traducción de la época

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No hoygans in da house, gracias

 
 
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